El ocio y la escala: el arte de habitar también es saber dónde descansar

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Deben combinar vida y ocio”, decía el arquitecto Richard Rogers.
Esa frase apareció de nuevo hace poco, casi por azar, mientras buscaba un papel y me crucé con una anotación que había escrito tiempo atrás.

Hablaba de la calidad de la arquitectura que proyectamos, de los espacios que diseñamos y de la pluralidad de funciones que debería tener cada ambiente para estar a la altura de la vorágine en la que vivimos.

Me quedé pensando.
Y llegué a una conclusión que sigue resonando fuerte: el ocio está profundamente ligado a la escala.

Escala: una cuestión de cuerpo y experiencia

¿A qué nos referimos cuando hablamos de escala?
A que las dimensiones de un espacio estén en sintonía con la función que cumple y, sobre todo, con la escala humana.

En proyectos de vivienda unifamiliar es común encontrarse con grandes halls de triple altura, espacios generosos, completamente vidriados. Y aunque pueden resultar “impactantes” o visualmente atractivos, muchas veces se perciben como fríos, ajenos, difíciles de habitar.

La pregunta entonces no es si son lindos, sino si invitan a quedarse.

El ocio necesita espacios que contengan

Ahí es donde entra el ocio.
Nuestros momentos de descanso, disfrute y pausa suelen darse en espacios que nos contienen, que nos hacen sentir cómodos, que nos abrazan desde su proporción.

El ocio no suele habitar los espacios monumentales.
Habita los lugares donde el cuerpo se relaja, donde la escala acompaña, donde la experiencia es amable.

Por eso, cuando la escala no está bien pensada, el espacio pierde sentido. Y sin sentido, pierde uso.

Cuando la escala falla, el espacio se vacía

Una vivienda, un espacio verde, un rincón de estar o incluso un ingreso, sin una escala adecuada, se vuelve un lugar sin función clara, poco usable.

Desde una mirada más práctica, también es cierto:
son metros cuadrados desperdiciados.

Pero más allá de lo cuantificable, se pierde algo más profundo: la posibilidad de habitar ese espacio de forma genuina.

Proyectar con consciencia

Por eso, cuando proyectamos, lo hacemos con consciencia.
Cada espacio, cada rincón, cada visual cuenta.

La escala no es un dato técnico más.
Es una decisión que define cómo se vive un lugar, cómo se descansa, cómo se disfruta.

Y cuando encaren sus propios proyectos, no se olviden de esto:
el ocio va de la mano con la escala, y con el arte de habitar.

“El arte de habitar también es saber dónde descansar.”





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